MEDIA VEDA
A mediados del mes de agosto y durante un breve espacio de tiempo antes de la temporada “general”, cuando el periodo estival comienza a entrar ya en su declive, la canícula disminuye y las mañanas y atardeceres empiezan a ser más frescos, comienza la media veda de la paloma y de la codorniz y tórtolas, cuando las autoridades así lo decretan también para estas últimas especies.
En Santa Marta, gracias a la abundancia de comida y agua de la vasta superficie de la finca, son numerosos los pasos y lugares en los que las escurridizas aves migratorias tienen sus cambiantes querencias y costumbres, en los que se pueden cazar.
Es la incertidumbre -que no la escasez- de esta modalidad de caza, lo que hace que la misma sea tan apasionante. Pudiendo en un día alcanzar una postura una abultada percha y al día siguiente no tirar una sola vez por lo cambiante y caprichoso comportamiento de la paloma y tórtola, cuyas costumbres pueden modificarse de un día para otro en función de las circunstancias climáticas como una tormenta la tarde anterior a la cacería o un cambio de viento durante la misma. Tales vicisitudes hacen que esta forma de caza, precisamente por ser incierta, unido a los espectaculares y diversos lances de caza que consiguen, sea una modalidad preferida por numerosos aficionados puristas que la practican.
