CAZA DE PERDIZ CON RECLAMO
En la última etapa de la “general” los cuquilleros visitan Santa Marta para poner a prueba a sus pájaros. Esta modalidad selectiva de caza se remonta al siglo VI a.C. y aparece en la fábula de Esopo “El pajarero y la perdiz” y también Aristóteles hace referencia a ella en su obra “Investigación sobre animales” por lo que desde tiempos ancestrales forma parte de nuestra cultura venatoria.
Esta es sin duda una de las más respetuosas con el medio ambiente, y los cazadores que llevan preparando a sus reclamos desde que eran perdigones y durante todo el año hasta el momento de ir al campo, la practican con una devoción y afición especial, lo cual es la nota común de todos los aficionados de esta preciosa modalidad.
Esta forma de caza, al ser totalmente selectiva, es sin duda una de las más éticas y requiere la estricta observación de los cánones y reglas que han de presidir en todo momento la cacería, lo que hace que el desenlace final que se culmina con el abatimiento del valiente macho que entra al tanto, sea seguramente la parte menos importante de todo el lance, en el que cobra toda la importancia el “cuco” que es capaz de atraerlos al lugar desplegando para ello todo un espectáculo de cantos y llamadas.
