NUESTRA HISTORIA

La Dehesa de Santa Marta, localizada entre las poblaciones de La Roda, Munera y Villarrobledo, es una emblemática finca de la provincia de Albacete, que lleva en manos de la familia Torres desde tiempo inmemorial.

Los padres y abuelos de los actuales propietarios, impulsaron la modernización del campo y actual configuración de la finca, cuya labor fue brillante y fielmente continuada por la siguiente generación de hijos. Esta modernización, provocó que, en el año 1.971, sus propietarios constituyeran la sociedad Agropecuaria Marteña SA, fundándose así una empresa totalmente familiar, cuyos socios están estrechamente unidos por sólidos lazos de parentesco, y firmes principios y valores transmitidos de generación en generación, encontrándose por ello íntimamente ligados por tradiciones y costumbres profundamente enraizadas en la tierra manchega.

En la actualidad, es la tercera generación de nietos la que se encuentra plenamente comprometida y volcada en realizar una gestión y dirección profesionalizada del negocio familiar, para lo que cuentan con el inestimable apoyo de un equipo de excelentes empleados y colaboradores, que se encuentran plenamente identificados e involucrados con nuestro proyecto familiar.

De esta forma, Agropecuaria Marteña SA lleva más de 50 años contribuyendo a la creación de empleo y riqueza dentro de la pedanía de la Roda, en la provincia de Albacete.

La Dehesa de Santa Marta cuenta con unas 4.700 hectáreas de tierra de labor, salpicadas de monte típicamente mediterráneo, en las que se combinan zonas de riego y de secano donde se cultivan desde cereales y leguminosas, cultivos forrajeros, plantas aromáticas para la industria y adormidera, hasta hortalizas y cultivos leñosos como la almendra y el pistacho, conformando todo el conjunto un lugar inmejorable para la práctica de la caza menor en todas sus modalidades.

Nuestra forma de cultivar, pasa por la ejecución de un plan de conservación del suelo que conlleva trabajarlo mediante siembra directa, fomentando así su cuidado con una mínima intervención en el laboreo de los cultivos, procurando además un exhaustivo control de abonos y químicos así como ahorro de los recursos hídricos con los que cuenta la finca, todo ello unido a una constante preocupación por la gestión integral de todos los recursos naturales con el objetivo de desarrollar adecuadamente la segunda actividad principal de la finca, que es la caza.

El desarrollo de la actividad cinegética en Santa Marta es una cuestión especialmente “mimada” con enorme cariño por la actual dirección familiar, al ser una afición que han practicado desde niños, cazando con sus mayores en los montes, linderos y besanas que hoy ponemos a disposición de nuestros distinguidos clientes.